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2011 | Sanando las Generaciones

sanidadgeneracionB1Luego que el Señor nos marcara puntualmente los cuatro años de trabajo para argentina, mostrándonos que lo que más odia el enemigo de este país es el “vino” Comenzamos a analizar el accionar de la iglesia del Señor en Argentina. Justamente eso era lo que Dios nos pedía, mirarnos hacia adentro, la capacidad de la autocrítica, de entender que debíamos hacer en obediencia para comenzar a darle “forma” a esta orden del cielo.

El vino, hacía referencia a la unción de primogénito, a lo que habíamos recibido de parte de Dios, y no habíamos sabido usar para establecer el reino en este país. Y al mismo tiempo, teníamos que darle inicio en el evento de Betesda, al primer año de trabajo. ¡Levantar un sello de orfandad de la iglesia del Señor! No era nada fácil y al mismo tiempo desafiante!!

Conscientes de que un evento no cambia nada, sino los procesos, pero conocedores de que un evento baja directivas para todo un año de trabajo se planificó la temática de esos 5 días que luego iban a llevarse a todo el país como tarea de todo un año de trabajo.

Así fue que sentimos invitar a la profeta Eida Diego, de Miami. Esta hermosa mujer de Dios, que forma parte de la mesa directiva de la profeta Ana Méndez. Reunía las condiciones para ser parte de los oradores por la unción y el testimonio de vida sobre la familia.

A diferencia de otros eventos, Betesda fue el que mostró de qué manera se puede perder la unción cuando los hogares cristianos se desarman y cuando no se sabe ejercer ese don tan maravilloso que Dios nos ha entregado y que se llama: “Paternidad”.

El otro punto importante a resaltar fue que en Betesda, se dedicó una tarde para planificar con los pastores, como podíamos llegar a las 24 provincias argentinas con este mensaje. Así comenzó a tener forma lo que hoy es Red Total, También, en una plenaria se grabó un DVD con imágenes de lo sucedido en el terremoto que sufrió San Juan en 1948, en el cual más de 10.000 niños quedaron huérfanos a raíz de esa catástrofe, y fueron “diseminados” casi arbitrariamente por todo el país. El Señor mostró que como consecuencia de este hecho, San Juan quedó “dormido” y teníamos que despertarlo. Como resultado de las muchas acciones que debíamos hacer, un grupo de pastores, intercesores, y profetas, visitamos Mendoza y San Juan casi al mismo tiempo para despertarle de ese sueño espiritual.